Muchos de nosotros es probable que nos hayamos encontrado algún jefe malo a lo largo de nuestra vida laboral.  Si trabajas bajo las ordenes de uno o varios jefes toxicos sabrás que tienes que ser muy bueno en tu trabajo, y que aún con esas aprender a resolver conflictos será (si es que no ha sido ya) una de tus primeras lecciones.

Pero lo primero es lo primero, empecemos desde cero: ¿Cómo llegó esta gente hasta lo más alto? Hoy en día gracias a la psicología conductista tenemos una comprensión mejor del área, esta se basa en algunos fundamentos:

  • La antigüedad laboral. Normalmente si un empleado lleva desde hace décadas en la empresa, se le intenta recompensar por ello. Por lo general suelen conocer muy bien cómo funciona la empresa desde dentro hacia fuera e incluso son capaces de llamar a todos los empleados por su nombre, probablemente no tengan ninguna capacidad de gestión en muchos puestos, pero han demostrado lealtad.

 

  • La experiencia. Muy ligada a la antigüedad, ya que esta se basa en los años que llevas desarrollando el mismo puesto de trabajo. Supuestamente en dicho tiempo se debe haber recogido información muy valiosa sobre la empresa, lo que suele ser algo muy positivo, sin embargo, la parte mala de todo esto es que en el proceso de contratación se suele malinterpretar la experiencia con la aptitud, lo que empezará a desencadenar la epidemia de jefes tóxicos.

 

  • Networking o Nepotismo. ¿Has notado que no ha habido una progresión natural en un proceso de selección? Esto pasa cuando se produce la boca a boca o el intentar integrar a conocidos dentro de la empresa; muchas veces simplemente por ello tendemos falsamente a pensar que se desempeñara un nivel correcto de gestión dentro de esta y en lo único que desemboca es en crear un malestar laboral.

 

  • ¿Alguna vez has oído hablar del efecto halo? Tomemos a José, como ejemplo. José es el mejor en el departamento de ventas. Cumple y supera su cuota semestral de manera continua. Los encargados de la toma de decisiones interpretaran falsamente que como José es bueno en el departamento de ventas, al promocionarle a un cargo más alto, el podrá hacer lo mismo con los demás departamentos a partes iguales. ¡Aquí tienes la explicación del efecto!

 

Estos son solamente algunos de los fundamentos que están en juego, gracias a ellos podemos tener una comprensión básica de como algunas personas llegan a convertirse en jefes. Llegados a este punto vamos a empezar a examinar porque son denominados jefes toxicos, hay tres razones fundamentales que contribuyen al comportamiento de estos jefes toxicos : motivación, expectativas y carácter.

 

 Motivación

Muchas veces la responsabilidad va de la mano del cargo que desempeñes dentro de la empresa, lo que es un punto clave dentro de la motivación; el prestigio y los elogios que conllevan el ser un cargo ejecutivo forman parte de ella. En este nivel (ejecutivo alto) te puedes encontrar a gente que está muy impulsada por el poder, les gusta controlar y manejar; otros están simplemente tan orientados al objetivo, que ellos mismos por naturaleza son competitivos. Otros se dejan llevar por el curso natural de sus carreras, aunque siempre tienen muy presente el dinero y los beneficios adicionales. Entender siempre lo que motiva al jefe le dará una información muy valiosa a la hora de valorar el estilo de gestión de este.

 

 Expectativas

Si la motivación es el objetivo principal, las expectativas son su mecanismo de control sobre ti.  Hay 6 conceptos básicos en las expectativas de cada jefe: Comunicación, cumplimiento, esfuerzo, apoyo, actitud y resultados. Si tu jefe percibe, que no eres capaz de cubrir alguno de estos conceptos entonces es posible que se empiece a generar un conflicto con este. Si alguno de estos conceptos es tu punto débil necesitarás involucrarte más y verás cómo tus jefes toxicos responden.

 

 Carácter

Cuando la motivación empieza a ser un problema, las expectativas fallan (y son su mayor mecanismo de control), entonces es probable que su carácter sea muy difícil de llevar. Hay tres tipos de personalidad para jefes toxicos: agresivo, manipulador y pasivo.

Es cierto que no se puede cambiar la personalidad de alguien, pero saber identificar a que categoría pertenece, puede ayudarte a manejar su carácter y de esta forma poder prevenir situaciones incómodas.

 

 

 

 

 

Es mejor prevenir que curar

  • Haz tu trabajo bien. Nadie ha dicho que seas el empleado del mes todos los meses; pero estar siempre centrado en lo que tienes que hacer y cumpliendo tu objetivo diario, hará que puedas evitar conflictos con tus jefes toxicos. Erradicar la negatividad en general y cumplir con los seis conceptos principales, hará que siempre tengas cubiertas las espaldas.

 

  • Elogiar siempre el trabajo. Tener siempre una palabra buena y adecuada es una herramienta muy positiva ¿A quién no le gusta ser elogiado por sus esfuerzos? A todos, incluidos tus jefes toxicos.

 

  • ¡Gracias! Hay muchísimo poder detrás de esta palabra. Intenta decirla siempre que puedas, si esperas oírla por parte de otros hacia tu persona, es una herramienta recíproca.

 

  • Estar siempre seguro de ti mismo. Tu jefe lo apreciará y tarde o temprano te agradecerá el esfuerzo. Es muy importante labrarte una imagen dentro de la empresa.

 

  • Guarda todo ¡todo! Y no solo electrónicamente, guárdalo en al menos 2 localizaciones (USB y archivado) Cada nota, cada post-it, cada hoja impresa que hayas compartido con tus jefes toxicos es tu póliza de seguro a corto y largo plazo en caso de conflicto.

 

  • Haz seguimientos. Intenta siempre adelantarte a los movimientos de tus jefes toxicos , saber Como?Cuando?Donde? en cada momento, así como mantener tu agenda organizada te fortalecerá.

 

  • Correos electrónicos. Se encuentran en el top 10 de las herramientas más poderosas, ya que te ayudan a cubrirte las espaldas y mucho. Pon a tus jefes toxicos siempre en copia oculta para que sean conscientes en todo momento de tus movimientos y trabajo, no te olvides de activar también las opciones de confirmación de entrega y de lectura.

 

El arte del camuflaje

  • No hagas ningún mal. En otras palabras, en presencia de tus jefes toxicos ver, oír y callar, no hagas acusaciones sin pruebas; no hables mal de nadie en ningún momento e intenta que todos tus pensamientos sean para ti mismo.

 

  • No entres al “trapo”. Incluso cuando se te ordene expresar una opinión directa, utiliza siempre un lenguaje indirecto suave, y deja claro que es la opinión del jefe la que cuenta por encima de todo.

 

  • Siempre utiliza “nosotros” no “yo”. Este pequeño truco hace que la atención se desvié hacia el grupo y que tú no seas el principal objetivo.

 

 

 

 

 

Parece haber una epidemia de mal liderazgo en muchos sectores, tener muy buenos profesionales dentro de las empresas no sirve de nada si los equipos están dirigidos por jefes toxicos. Por lo general los empleados empiezan a crearse sus propios mecanismos de defensa, empiezan a fallar, lo que lleva a una pérdida de beneficios en general y una falta de motivación en particular.

Por ello es muy importante aprender a desarrollar todos los conceptos de los que hemos hablado arriba, si se cumplen el buen comienzo está asegurado; sino sabes cómo abordarlos visita nuestras clases de ingles para empresas y estaremos encantados de ayudarte.

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